sábado 15 de agosto de 2009

¿Cúal es tu historia?

Aburrido en mis días de playa de este verano he leído un libro que encontré sin buscarlo en mi biblioteca particular llamado "¡Será mejor que lo cuentes!" de Antonio Nuñez. El libro trata acerca de cómo la forma de comunicarse ha cambiado hacia un sistema de historias, que personalmente encuentro útil como estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas, pero que otras personas como periodistas o responsables de empresas encontrarán interesante.

El libro enfoca el cómo los receptores han dejado de ser receptores abiertos a todo tipo de mensajes para ser partícipes del proceso comunicativo desde el propio inicio en una "economía de la atención" en la que sólo cuenta el interés. Esto es algo que cualquiera que haya estudiado una carrera relacionada con la comunicación o simplemente sea un poco avispado ya conoce. Lo que hace especial al libro es que focaliza esa "atención" necesaria actualmente para que un mensaje cumpla su propósito en los relatos, en la forma de contarlo, en su interés y en las sensaciones que despierta en nosotros.

La clásica pedantería de este tipo de libros me hace casi desecharlos nada más verlos, pero al comenzar a leerlo es interesante ver cómo la aplicación de su contenido es realizada por su autor hacia todas las facetas de la conducta humana. Ser humano es comunicar, ser humano es contar un relato. Tanto cuando conoces a alguien, como cuando presentas una exposición ante un público o si vas a pedir un aumento de sueldo, el mensaje, emisor y receptor ganan si vamos a escuchar un buen relato a si vas a tragarte una lista de argumentos.

No es mi intención hacer una crítica del libro, todo lo anterior para no variar quiero extrapolarlo hacia nuestras vidas, el interés propio que nos tenemos y despertamos en los demás. Todos al ser humanos tenemos una historia, puede ser interesante o aburrida, y este factor no depende de la cantidad de cosas que hayamos hecho. Un ejemplo claro es lo que aburren e irritan las personas que se ponen a hablar de ellas mismas, de sus viajes, de su carrera o de lo bien que juegan al póker. Si has realizado un viaje, no puedes contar la totalidad del viaje a tu receptor, a no ser que te lo pregunten o que tu emisor sea obvio que quiera escucharlo (tus padres por ejemplo). Seguramente de ese viaje tan fascinante, tengas dos o tres anécdotas, que bien contadas interesaran a tus amigos mientras os tomáis unas cervezas, echarán unas risas y seguramente esas anécdotas las recordarán en un futuro.

Las historias propias y las de los demás componen lo que somos, no podemos elegir en la totalidad las historias que nos forman y acompañan el proceso de socialización, pero si podemos decidir cuáles de esas historias queremos imitar y cuáles no. Nosotros no somos lo que somos, sino lo que les damos a entender a los demás, tus acciones, palabras, personas que has amado y a las que has hecho daño, tus logros y derrotas forman tu aura. Ese aura hace ver a los demás lo que eres, si una persona solitaria, un gilipollas, un listillo, un aprovechado o un payaso que no va a tener ni donde caerse muerto. Y lo realmente interesante es que en ocasiones la impresión puede ser equivocada, pero de nada servirá si ya estas fichado por los demás. Dicen que la primera impresión es lo que cuenta, y esto es un hecho que muchos tratan de "injusto" o "equivocado", pero yo creo que la forma correcta de entender esa frase pasa por aceptar que no estamos solos, y que una de las máximas de la libertad social pasan por juzgar a los demás. ¿Qué clase de sociedad sería aquella que cada individuo conformase su identidad?.

La frase de hacerse a uno mismo es correcta, pero los tiros no van por que los demás creen lo que yo quiero que crean, sino porque tienes la suficiente integridad como para decidir que parte de ti vas a realzar y por la que quieres que se te valore. No consiste pedir medallas a los demás por lo que nosotros creemos que hacemos sino en tener la firmeza de merecerlas sin tenerlo como propósito principal.

Resumiendo, nosotros nos hacemos a nosotros mismos a través de los demás. No eres inteligente por leer mucho, sino por saber demostrarlo en el contexto apropiado. Ni eres un buen amigo por arrimar el hombro, lo eres si la gente que ha pasado por tu vida lo puede corroborar. Hay que esforzarse por saber lo que queremos, tener nuestros valores claros y guiar nuestra vida para su cumplimiento. Los valores pueden cambiar, eso no es malo, a veces es incluso necesario. Pero la clave pasa por la coherencia, una persona incoherente entre lo que dice, lo que piensa y lo que hace no tiene valor para los demás en la economía de la atención.

Hay demasiadas personas e historias que contar, como para que los demás presten atención a charlatanes.

jueves 19 de marzo de 2009

Utilidades para tu vida musical

A falta de una noticia política y social que comentar últimamente (lo de los casos de corrupción y el salseo no es lo mío) Voy a hacer unas recomendaciones para todo aquel amante de la música y del internet. Atrás quedó el intercambio de vinilos.


Musicovery

http://www.musicovery.com

Web en flash, selecciona tu estilo musical, tu estado de ánimo y la añada musical y disfruta de una lista hecha a tu medida. Es un método cojonudo para encontrar grupos nuevos o canciones que siempre escuchaste pero nunca supiste de quíen son.

Dilandau

http://www.dilandau.com

Un complemento genial para Musicovery. La música que te guste, la pones en el buscador y la descargas. Fácil y rápido.

Spotify

http://www.spotify.com

Bajas un programa, usas el buscador, y escuchas música en calidad mp3 sin bajarte nada. Similar a Musicovery, solo que eliges lo que quieres escuchar, te puedes crear listas de reproducción etc. Es necesaria una invitación eso sí, pero googleando se encuentra todo.

Yo tengo algunas invitaciones, si alguien quiere una que me deje su correo en un comment a esta entrada.